La mayoría de los atletas nos enfocamos en desarrollar los componentes físicos y técnicos para elevar nuestro rendimiento deportivo. Entrenamos arduamente para dar lo mejor en nuestra próxima temporada o para buscar ese boleto hacia el mundial o ciclo olímpico.

La cancelación y aplazamiento de los festivales deportivos a causa de la pandemia ha afectado nuestro bienestar, desequilibrando nuestra salud emocional, cognitiva y conductual.
Hemos dado un giro de 180 grados. Atrapados en el limbo de la dualidad, sin saber a qué lado vamos a caer.
¿Qué sigue? ¿Tanto tiempo invertido en nada? ¿Será un año perdido? ¿Cuánto demoraré en retomar la condición perdida? Son parte del cúmulo de interrogantes que nos desequilibran psicológicamente.
La inactividad deportiva y el tercio de la población mundial en cuarentena nos ha hecho colgar, inconscientemente, nuestras “gríngolas mentales”. Viviendo entre paréntesis y corchetes, siendo susceptibles a ser dominados por emociones como la desesperación, la frustración o depresión.
Como atletas, debemos reconocer que hay factores mentales que influyen en nuestro rendimiento deportivo. Un gran número de deportistas profesionales aseguran que el 90% de sus éxitos deportivos se debe a su capacidad y entrenamiento mental.
1. Motivación
2. Autoconfianza
3. Control emocional
4. Concentración
Estos cuatro componentes son fundamentales para obtener un rendimiento deportivo óptimo y tener un estilo de vida sano.
¿Qué opinas si te dijera que se debería invertir el mismo tiempo que pasamos entrenando nuestras aptitudes físicas en el fortalecimiento de nuestra mente?
Debemos admitir que son pocas las veces que sacamos el tiempo para ejercitar nuestras habilidades psicológicas. La meditación y la visualización son las técnicas más utilizadas para reforzar nuestra mente.
En las redes sociales hemos visto atletas, aficionados y profesionales, publicando vídeos optimistas de sus entrenamientos hogareños. Sin dejar a un lado los retos que se han vuelto virales por la “imposibilidad” de completarlos si no fuese por el aislamiento.
Desafíos que van desde dar toques “sencillos” con el pie al papel higiénico, hacer un full ironman en casa o completar un maratón en el interior del hogar o patio trasero. ¿Sencillo no? Son retos virales, aunque parezcan una locura, son iniciativas para mantenerse motivados o para recolectar dinero para enfrentar la pandemia.

Otros deportistas, como el tenista Roger Federer, que en voluntad propia publica en sus redes sociales vídeos alentadores a sus seguidores. Mientras que otros se ponen en la posición de los atletas. El olímpico laureado Michael Phelps atravesó problemas psicológicos durante su carrera deportiva y su preocupación por el bienestar de los atletas lo llevó a realizar un donativo para que Talkspace brinde, de manera gratuita, ayuda mental a todo aquel que la necesite.
El estar enclaustrados nos ha limitado poder entrenar como de costumbre, pero nos ha enseñado mucho a cómo ver lo bueno desde otra perspectiva. Más allá del esfuerzo físico, que al momento es “mínimo”, debemos aprovechar el tiempo para habituar la práctica de la meditación y la visualización.
Un comentario en “Atrapados en el limbo de la dualidad”